En algún momento de nuestras vidas todos tenemos la necesidad de buscar sobre nuestro pasado. El mío siempre ha sido difuso. Nunca había entendido lo que era, hasta ahora que tengo a alguien a mi lado: Jasper. Mi fiel compañero y quien el mismo destino nos unió. Después encontré a mi familia: los Cullen. Sin embargo nunca había tenido la oportunidad de contar mi historia.
Mi nombre es Mary Alice Cullen y esta es la historia de mi vida.
martes 9 de febrero de 2010
Forjando lazos
Si bien aquellas palabras cortas entre Eleazar y Carlisle me había dejado intrigada, aun no me sentía con la confianza pertinente de poder entrometerme y preguntar todas las dudas que me invadían. Esme comenzó a cambiar drásticamente de tema y comenzó a acomodar en las habitaciones pertinentes a nuestros invitados. Tendríamos unos dias para que saliéramos a conocer la zona y sobre todo a conocernos. A fin de cuentas dentro de esas familias de vampiros, estábamos 2 parejas que aun nos seguíamos acoplando a su estilo de vida.
Me encontraba con Jazz en la habitación en silencio, analizando todo lo anterior.
-Él trabajaba con los Vulturi- rompió mis pensamientos aquella frase por boca de Jazz –me lo ha dicho Edward en una de las tantas salidas- se encogió de hombros.
-Sigo sin entender- le sonreí mientras me recostaba a su lado.
-Tiene una capacidad en particular- beso mi frente –de identificar los dones de otros de nuestra especie, logro identificar nuestros dones- sonrió y se recostó de nuevo con lo brazos cruzados en la espalda.
-¿Por qué somos un buen ejercito Jazz?- le pregunte sin mas y pude escuchar un profundo suspiro de su parte.
-Me haces recordar aquella época- sonrió –si en esos entonces alguien tuviera tu don de ver las decisiones contra quien luchas, o leer sus pensamientos en el caso de Edward seria un enorme punto a favor, una batalla muy segura de ganar-
-¿Tomando también en cuenta al resto?- no me parecía que solo nosotros 3 por tener las aquellos dones sin pedirlos nos hicieran mas especiales.
-Claro- me observo y beso en los labios –simplemente con ser lo que somos ya nos hace mas y mejores, nuestros dones son simplemente un plus- me abrazo y nos recostamos juntos.
-Entonces…- cerré la boca de pronto no tenía más que decir.
-Entonces si en algún momento necesitáramos librar una batalla, solo nos haría falta más gente para tener el mismo número de personas, por la estrategia tenemos cierto avance-
-No me gusta pensar en eso- lo abrace con fuerza y esperamos a que el amanecer llegara a nuestra ventana.
Poco a poco los rayos solares comenzaron a hacer brillar nuestra piel. Hoy sería un día de campo con la familia, les enseñaríamos el sitio donde se llevaría a cabo la boda a la familia de Denali y jugaríamos un pequeño partido de Base ball. Pintaba para ser un excelente día, sin embargo las confesiones y momentos trágicos también saldrían a flote.
Caminábamos por el terreno donde se encontraba el lago. Me acerque a Esme con calma y la tome del brazo.
-Tengo algunos planes para nosotras cuando decidamos volver a Forks-
-¿Qué planes?- me pregunto entusiasmada.
-No te agradaría construir alguna cabaña en este espacio- le sonreí –dudo que algún humano quiera llegar hasta esta zona, así que en ese aspecto no corremos peligro- la solté y extendí los brazos mientras comenzaba a dirigirle los espacios, la forma.
-Alice- me sonrió y me tomo del brazo –lo haremos cuando volvamos a Forks, algo para entretenernos un tiempo ¿no crees?- le sonreí y continuamos el camino.
Llegamos a una parte amplia y algo más alejada que la casa de lo que se encontraba de Forks.
-¿Qué es este sitio?- pregunto Eleazar
-El campo de Base ball de los Cullen- le respondió Rose mientras sacaba de su maleta el uniforme.
-Tendremos un partido amistoso- continuo Emmet mientras giraba de un lado a otro el bate- todos sonreímos.
Necesitábamos hacer turnos. Así que los equipos se hicieron de 4 integrantes de acuerdo a cada familia. Emmet, Rose, Carlisle y Esme jugaban la primera parte mientras Jasper, Edward y yo descansábamos. Por el otro lado se encontraban Irina, Kate, Eleazar y Tanya. Carmen se sentó a nuestro lado.
-Deberíamos formar un equipo más nosotros- nos sonrío mientras tomaba lugar a lado de Edward.
-Así no te incomodaría Tanya querido- Jazz y yo no pudimos evitar sacar unas risitas por el comentario de Carmen y Edward solo se limito a sonreír.
-A mi me parece buena idea- comento Jazz. Me observo y solo me encogí de hombros. Observábamos el partido con calma, hasta que Tanya pidió de relevo a Carmen y con toda la intención del mundo y los gestos que se hicieron entre ellos, Carlisle llego a pedir de relevo a Edward.
-Los partidos entre seres como nosotros son realmente rápidos- comento Carlisle mientras tomaba su lugar.
-Cuéntame Alice- se acerco a mi Tanya mientras tomaba mis manos -¿Cómo es que tienes ese don?- la observe con calma y le sonreí.
-Es algo que desconozco, solo lo tengo y ya- tome a Jazz de la mano como señal de apoyo.
-Es algo innato- continúo Jazz – si así se le puede llamar, ni el mismo Carlisle lo sabe- los 4 guardamos silencio. De pronto una bola rápida se acercaba justo a mi rostro cuando la tome entre mis manos.
-Creo que el partido pronto terminara- les sonreí y todos pusieron cara de confusión –se avecina una tormenta y no mojara mi uniforme- les sonreí con calma. Tomamos de nuevo el camino hacia casa.
Sentados todos en el comedor comenzaron a surgir nuevamente las historias del pasado.
-La pequeña Alice no tiene mucho que nos conto a todos su historia- comento Esme a la familia.
-Creen importante contar la mía- comento Eleazar. Todos los observaron con duda –es algo que sinceramente me gusta mantener en secreto y resguardo, no es que tema a ellos, sino que no son cosas agradables ni muchos menos que valgan la pena-
-Entonces abstengamos de cosas no felices- comente y todos reímos.
-Supongo que ustedes son como Esme y Carlisle para las chicas ¿no?- se escucho un enorme silencio después de que Jasper dijera aquellas palabras y de pronto Irina se levanto y se dirigió sin más a la habitación donde estaban instalados. Jasper observo con cierto nerviosismo y duda a Carlisle.
-No es tu culpa- hablo Tanya
-No conoces la historia- comento Esme –quizás debimos haberlo dicho- observo a Tanya como pidiendo permiso para contarla. Ella solo afirmo con el rostro y se dirigió a la familia.
-Nosotras contábamos con una madre, una creadora- suspiro profundo –nunca queremos hablar con ella y quizás esta sea la primera y última ocasión que lo hagamos- me miro fijamente - a fin de cuenta ustedes tanto como Eleazar y Carmen son nuevos en la familia, es justo que conozcan nuestro pasado- cerro los ojos por un momento y comenzó la historia -Su nombre era Sasha y cometió el error de crear experimentos que causaban ternura y miedo a la vez- solo podía observar con cara de asombro y los ojos mas abiertos que nunca todo lo que contaba.
Su madre había tenido la curiosidad niños inmortales. Carlisle no la había conocido, eso había sucedido muchos años atrás antes de que el naciera. Lo que hablaba también de la experiencia de Tanya y su legado. Su madre no había sido la primera, sin embargo en su aquelarre había decidió crear uno. Tanya los definía como hermosos seres y no dude que así hayan sido, si bien uno de nuestros puntos a favor para cazar humanos era precisamente eso, el hecho de nuestro físico, nuestro olor, todo aquello que causa tentación en ellos. Sin embargo no podía imaginar pequeños seres así, causaban una ternura inimaginable y matando a la vez.
-Se volvieron incontrolables- suspiro –al menos eso fue lo que supimos al momento que los Vulturi intervinieron-
Ellas habían desconocido por completo todo lo que su madre había creado. Esa ignorancia fue lo que aun les permite continuar con esta vida.
-Realmente hermosos e incontrolables- fueron las palabras precisas de Tanya. No podía imaginar aquella escena que nos describía, observar como los Vulturi quemaban a su madre con aquel ser entre sus manos. Las dudas que las embargaban, el por que lo hizo, por que lo escondió.
-Es algo que nos ha dejado marcadas- observo a Jasper.
-Y un respeto enorme por nuestra ley principal- comento Eleazar –los Vulturi no son familias de cuidado- suspiro -¿conoces sobre ellos?- aquella pregunta de Eleazar iba dirigida a mi, con una enorme solemnidad.
-Son aquellos que limpian lo que algunos aquelarres hacen mal- le conteste mientras observaba a Carlisle.
-Así es- respondió de nuevo Eleazar.
-Creo que es tiempo de ver a las chicas- se escucho la voz de Carmen mientras extendía su mano hacia Tanya
-Y charlar de cosas más amenas- continuo Rose
-Recordemos que una boda está a punto de celebrarse- siguió Esme.
Nos levantamos todos de la sala, con aquella intención de ánimo y la vez de miedo y tristeza. Los Vulturi, pensaba para mis adentros. Ojala nunca tenga el privilegio de conocerlos tal cual, las imágenes de Waco volvían de pronto a mi mente. Sentí el brazo de Eleazar tocar mi hombro.
-¡Bienvenida a la familia!-lo observe y sonreí –todos tenemos un pasado oscuro, solo es cuestión de nosotros volverlo claro- siguió su camino y me sonrío.
-Mañana será un día claro- comento Edward mientras me empujaba con el codo y seguíamos nuestro camino.
Nuevamente después de todo me sentía en familia, con un hogar, con unos primos, con unos padres, con unos hermanos. Mañana seria un día claro, repetí para mí y observe el calendario que se encontraba sobre la chimenea.
-A tan solo 24 horas de ser mía- susurro Jazz mi oído. Lo observe con gracia.
-¿No piensas tener una despedida de soltero?- me miro desconcertado.
-¿Tu piensas tener una?- me abrazo por la cintura y beso mi cuello.
-¿Qué te parece ahora contigo?- me tomo del brazo y cambiamos de ruta. Salimos por la puerta trasera y corrimos juntos hasta aquel lago. Poco a poco nos desprendimos de la ropa. Y la luna comenzaba a darnos unos pequeños rayos tras las nubes de la tormenta que ahora se alejaba.
-Te amo- le dije a Jasper mientras me acurrucaba contra su cuerpo.
lunes 1 de febrero de 2010
Familia
Todo en esta vida tiene su lado positivo, no dormir por ejemplo es algo muy positivo cuando estas organizando una boda llena de seres que también no consumen ningún alimento. Los eventos grandes siempre me habían gustado, incluso en el tiempo que viví sola en Ohio me dedicaba a eso. Por esa misma habilidad de organizar eventos, planear fiestas es que el mismo destino que ya me tenía marcado viajar a Filadelfia me puso las cosas en bandeja de plata y por los mismos motivos de trabajo llegue ahí.
Después de aquella etapa de soledad y auto suicidio que tenia logre salir adelante, localizar el lugar donde me encontraría con Jazz y visitarlo día lluvioso tras día lluvioso. Quien pensaría que después de tanto tiempo ahora me encontraría realizando la organización de mi boda, esperando a conocer por completo a otra familia, que mi propia familia consideraba familia. La vida comenzaba a tomar de nuevo todo en su lugar, el caos se transformaba hasta cierto punto en orden, al menos la vida tenía sentido. El hablar sobre el pasado seguía aliviando mi alma, depurando todo aquello, que supieran de mí como yo sabía de ellos. Tenía todo listo, los arreglos, los vestidos, incluso los chicos ya habían realizado su viaje para comprar sus trajes.
Me encontraba sentada en la sala pensando en aquel lugar que había visitado junto al lago, tal vez a Esme le gustaría entretenerse conmigo, podríamos realizar un proyecto de casa de campo, quizás vivir en esta casa un tiempo y luego ir a aquella, algo que a las dos nos gustase y mantenga activas y contentas. Voltee a ver hacia la ventana, otro anochecer y el final del día se acercaba, no podía creer lo rápido que había pasado el tiempo, así como la ausencia de Carlisle y Esme, realmente los extrañaba, si bien aun llegarían sin la familia de Denali, sabía que había historias que contar, incluso terminar de contar la mía. Eran finales de Febrero y faltaban casi menos de un mes para la fecha que Jazz y yo habíamos elegido para celebrar nuestra boda. De pronto escuche el sonido del coche llegar no pude evitar dibujar una sonrisa en el rostro y comencé a caminar con calma hacia la puerta.
-¡Querida!- escuche la melodiosa voz de mi madre justo cuando me quedaba parada en la entrada y sonreía a ambos.
-¡Los he extrañado tanto!- les dije mientras bajaba con calma las escaleras y ayudaba a ambos a cargar las maletas de mas que traían con ellos. –Muero de curiosidad ¿Qué han dicho de mí la familia de Denali?- suspire profundo como intentando calmarme –Vendrán ¿cierto?- caminaba a lado de Esme.
-Claro que vendrán- comento Carlisle al fondo –Llegaran la semana entrante y al igual que tu se encuentran entusiasmados-
-Me sorprende que no lo sepas- sonrió Esme. Me encogí de hombros y seguimos el camino.
Al entrar a la casa Rose bajaba las escaleras. Esme la miro y una enorme sonrisa se dibujo en su hombro.
-Rosalie- se acerco a ella y la abrazo –te noto diferente- la beso en la frente y comenzó a buscar al resto -¿Dónde están los chicos?-
-De caza- pude notar como Rose bajaba la mirada y sonreía –no puedo creer que digas que me notas diferente- Esme la miro y sonrió.
-Supongo que es solo su instinto materno- continuo Carlisle mientras acomodaba las maletas.
-Han llegado con más de lo que llevaban- se escucho la voz de Rose mientras se acercaba a las maletas.
-Presentes para todos- se escucho la voz de Esme desde la cocina –me conoces y conoces a la familia de Denali-
-¡Presentes!- sonrió Rose llena de vanidad
-Que abriremos hasta que lleguen los chicos- comento Carlisle borrando un poco la expresión de entusiasmo de Rose.
Nos sentamos en la sala a esperarlos y platicar sobre el viaje, la familia de Denali se encontraba igual de entusiasmada que yo por conocerme, incluso habían enviado regalos para Jazz y para mí, observaba a mi alrededor y no podía creer que me encontrara tan llena de felicidad.
-Carlisle se han puesto en contacto con gente en Copenhague, ya tenemos casa, incluso el ya tiene trabajo, Edward puede fungir como su asistente, el también es médico-
-¿Qué hay de mi y Emmet?-
-Emmet puede ser entrenador de un equipo de softball y Alice y tú ayudaran a Esme como diseñadora- comento Carlisle.
-Ahora entiendo el por qué de su tardanza- sonreí a ambos –Papá ¿Has considerado invertir en bienes raíces o la nueva estrategia del mercado de bolsa?-
-¿Tienes algún plan Alice?-
-Podríamos aprovechar un poco mi habilidad e invertir en lo que sería una segura inversión y nos podría dar algo extra, incluso podríamos comprar casas, rentarlas, vender aquellas que no volveremos a habitar, ya sabes negocios que apoyen a la familia-
-Tu propuesta suena interesante Alice- observo a Esme -¿Qué opinas? Tenemos un par de casa en México, una en Volterra y otra en Alaska-
-Sin olvidar la de Copenhague y esta- continúo Esme
-Me rehusó a que vendan la casa de Alaska y Forks- se escucho la voz de protesta de Rose –la de Volterra debería ser la primera en ponerla a la venta- bajo el rostro e hizo gestos con la boca.
-Lo someteremos a votación Rose- explico Carlisle
-Y tomaremos tu punto de vista- continuo Esme
-A mí tampoco me gustaría que se vendiese esta- comente en voz un poco baja –aquí los conocí, aquí “crecí” con ustedes-
-Esperemos a que llegue el resto y hagamos la votación, tan solo faltan unos 15 dias para marcharnos- finalizo la charla Carlisle.
Me entusiasmaba saber que todo estaba planeado, se podría decir hasta cierto punto que me encantaban las cosas planeadas, después de un pasado sin rumbo era lógico que todo aquello que lo llevara me provocara felicidad y entusiasmo. Los chicos no tardaron en llegar y juntos nos encaminamos hacia el comedor, la imagen era graciosa. Esme limpiaba toda la cocina, al parecer independientemente de otras actividades era como la rutina de una madre al llegar a casa, comenzar a arreglarla, nos sentamos todos en el comedor, después de los saludos fraternales y que Esme limpiara los labios de Jazz que aun contenían un poco de sangre de algún animal que definitivamente no había zaceado su apetito voraz.
-Su hermana Alice ha tenido una buena opción de negocios- comento Carlisle mientras Esme se limpiaba las manos y acercaba a el comedor. Comenzó a contar mi estrategia de mercadeo y negocios, debí admitir que los ojos de Emmet eran los únicos que brillaban de felicidad y emoción y Edward, bueno mi hermano Edward solo se limito a asentir con la cabeza y sonreír.
-¿No te entusiasma?- le pregunto Esme intrigada.
-Claro que si, creo que después de tanto tiempo me hace falta tener un poco de conocimiento de medicina en forma práctica- todos sonreímos. Después de habernos comentado que debíamos aprender danés y habituarnos a nuestro nuevo hogar surgió la elección sobre las casas que se venderían o rentarían.
-Vendamos las de México- comento Jazz. A lo que Emmet y Edward hicieron segunda, llegamos al acuerdo que aquellas casa no las utilizaríamos mas, eran zonas donde era extraño que el sol se ocultase y tampoco eran ya tan alejadas como al comprarlas, la gente comenzaba a poblar aquellos sitios y seria difícil volver a habitarlas.
-Propongo que solo nos quedemos con la de Alaska y Forks- sugirió Ros –los climas en ambos lugares nos favorecen totalmente.
-Quizás la de Copenhague la podamos rentar- comento Esme
-¿Qué será de la casa de Volterra?- pregunte intrigada.
-Es importante renovarnos- sugirió Edward –debemos donarla a la gente importante de aquella ciudad-
-Tienes razón- contesto Carlisle.
Habiendo llegado a una conclusión con las casas que nos quedaríamos serian la de Forks, Copenhague y Alaska. El resto se iría a ventas y todos invertiríamos el poco dinero que teníamos por separado, así cada uno tendría su suficiente ingreso para saber si se compraban de forma particular las casas que gustase. Por nuestra parte Jazz y yo había pensando en comprar algo, solo para aquellos momentos en que necesitáramos privacidad, sin tener que alejarnos mucho de la familia, pero justo en ese momento me llego la visión de que muy amablemente Rose y Emmet nos regalarían un departamento que conservaban en Paris. Los observe y sonreí.
Los dias pasaron de pronto y en un abrir y cerrar de ojos faltaba tan solo una semana para que la fecha esperada, 26 de Marzo llegara. Jazz y yo nos encontrábamos fuera de casa, cazando, necesitaba más fuerza de la normal para llevar a cabo todos los planes que tenía en mente. Para empezar el difícil viaje hacia Copenhague, últimamente los dias de casa con Jasper eran seguidos, no podía terminar de acostumbrarse a alimentarse tan solo de animales. Las cosas en la casa se encontraban algunas vendidas y otras empacadas. En cuanto a las inversiones todo iba viento en popa, cada que llegaba a mi alguna inversión positiva viajábamos Edward y yo a New York e invertíamos el dinero de la familia. Justamente aquella tarde mientras estaba sentada frente al lago, justo en el lugar donde 7 dias después le diría que si a mi amor eterno, tuve la visión de que la familia de Denali venia en camino, incluso sabia a la perfección los regalos que traían consigo, fue una visión inesperada y confusa, sin embargo no quise pensar más en ella. Cuando Jazz llego a mi lado, le informe sobre mi visión y corrimos de prisa a casa.
Interrumpiendo la lectura de Edward toque con calma en su ventanal para poder entrar, no podía evitar estar llena de felicidad. Me observo con calma y sonrió, pase de prisa a buscar a Esme y Carlisle.
-¡Ya vienen! ¡Ya vienen!- sonreí y brincoteaba por toda la casa como una niña pequeña.
-¿Qué sucede?- se acerco Rose a Edward y Jazz mientras bajaban hacia la sala.
-La familia de Denali viene en camino- comento Jasper
-Y supongo que ella esta radiante porque sabe perfectamente lo que les regalaremos todos excepto nuestros padres quienes aun no lo deciden y la tienen confundida- no pudimos estallar en carcajadas mientras nos acomodábamos en la sala.
De pronto la puerta de sala se abrió y pude ver como Emmet entraba cargando algunas maletas.
-Supongo que el decir “adivinen quien ha llegado” no provocara incertidumbre- dijo con tono gracioso –los he encontrado mientras buscaba algo que cazar- sonrió y dejo las cosas en la entrada. De pronto puede ver como entraban las 3 hermanas de las que tanto me habían hablado los Cullen, eran realmente hermosas, sobre todo Tanya, me preguntaba como es que Edward la había rechazado. Esme y Rose las saludaron de inmediato mientras las guiaban y caminaban hacia la casa.
-Alice- me dijo Esme mientras me acercaba a ella junto a Jasper
-Ellas son Tanya, Irina y Kate- nos sonreímos y saludamos de forma tan familiar. Cuando estábamos acomodándonos en la sala puede observar que entraba una pareja, supuse en ese momento que se trataba de Eleazar y Carmen, tenían casi el mismo tiempo que Jazz y yo de haber llegado con la familia de Tanya.
-Interesante- comento Eleazar mientras tomaba mi mano y me observaba con calma. Me dio un beso en la frente y al momento de saludar a Jazz no pude evitar que sus ojos se abrieran de par en par –Querido amigo Carlisle- comento –sino supiera que eres una de las personas mas pacificas en esta tierra- sonrió con calma mientras caminaba hacia la sala tomado de la mano de Carmen –podría decir que con esto importantes elementos que tiene por familia podrías tener un buen ejercito- Carlisle solo se limito a sonreí y mostrarles señas de educación y afecto.
-No comiences Eleazar- se escucho la voz de Carmen –mucho gusto- nos sonrió y tomo de las manos –siempre es un placer conocer a gente que piensa y vive como los Cullen. Esme y Carlisle nos han platicado tanto de ustedes- miro con felicidad a nuestros padres.
-Siempre es hermoso venir a celebrar el amor- continuo Tanya mientras observaba a Edward de reojo y ponía la cara mas seria que tenia.
-¿Así que ya tiene todo planeado?- pregunto Irina.
-Si- sonreí entusiasmada –solo los esperábamos- el resto de la tarde no la pasábamos charlando y escuchando las historias que Carlisle tenia, siempre había algo que pudiese contar.
Todo había sido lleno de felicidad y risas. Hasta el momento en que Eleazar volvió a retomar la charla con Carlisle.
-Debes mantener cuidada a tu gente- dijo con tono tan serio que las risas terminaron –recuerda que ellos siempre buscan lo mejor-
-Lo sé- respondió Carlisle –lo sé-
sábado 2 de enero de 2010
Soledad
Mientras subía al automóvil y huía de Ohio, nuevamente con la noche como compañía, observe aquella ciudad que me había mantenido “con vida” por 10 largos años. Me esperaba una nueva aventura, sin embargo no me sentía preparada para vivirla. El viaje fue el más largo que tuve y mi sed se volvía cada vez peor, no me importaba a quien atacara, la situación es que me encontraba sola, con remordimiento de ser una asesina y sin la intención de querer cambiar las cosas. Sabia de la llega de Jazz pero no me esforzaba por que llegara aquella tarde o por cambiar la situación. No me importaba nada. En una de las ocasiones que volvía al vehículo después de cazar tuve la visión de Niobe transformada, leyendo mi carta de despedida, pude ver su rostro lleno de felicidad, observarse al espejo y verse radiante. Alejarse de aquella casa y comenzar una vida, sin embargo nunca supe si fue algo que simplemente imagine, esa fue quizás nuevamente la visión que me hizo sentar cabeza.
-¿No volviste a saber de ella más que con eso?- la voz de Emmet hizo callar la mía.
-No, quiero pensar que es algo real pero creo que tanto ustedes como yo sabes que es totalmente improbable y nada certero- sonreí con desgano.
-Todos hemos matado- me dijo Jazz al oído.
-Nadie mato a quien consideraba su familia- le conteste con tristeza.
-Yo mate a mi prometido- Rose sonrió con nostalgia.
-Todos sabes que no era lo mismo Rosalie- Edward respondió ante aquella afirmación –tu sed era de venganza y Al hasta cierto punto lo hizo por amor- se encogió de hombros y camino hacia el ventanal.
-¿Tu lo harías?- se escucho la voz de Emmet, la pregunta iba dirigida a Edward.
-¿Alguno de nosotros quiso ser lo que somos?- nos pregunto mientras seguía observando el paisaje –comprendo la necesidad de Niobe, Alice. Comprendo tu posición- guardo silencio –quizás lo haría por no sentir esta eterna soledad, pero no a alguien que amo y no estoy acusándote Alice, tu no sabias lo que sucedería, esos son los riesgos de no tener la experiencia de nuestro “padre”-. El silencio se hizo más enorme que nunca en aquella sala. Todos comprendíamos a Edward y ninguno quería pensar en eso, su don era demasiado fuerte e importante como para comenzar a sentir compasión por él.
-Se lo que es esa soledad- respondí minutos después –la sentí durante 8 largos años- Edward se volteo hacia mía y acaricio mi cabello, observo a Emmet tomar de las manos a Rosalie y a mí a lado de Jazz.
-Imagina sentirla por toda la eternidad Alice- nos observo a todos y camino hacia el bosque.
No sentí lastima por él, incluso sabia dentro de mí y no por alguna extraña visión que alguien existía o existiría en este mundo para él. Siempre hay alguien, pensé para mis adentros mientras Jazz recargaba su cabeza en mi hombro. Yo por 8 largos años había pensando que él nunca llegaría y en el momento en que mi vida había comenzado a establecerse, él llego a la mia para modificarla la suya. Un complemento siempre estaba en nuestro destino, como Emmet estuvo en el de Rose, como en su momento Edward estuvo como hijo para Carlisle y Esme a su vez como esposa. Todos teníamos un destino marcado, con una felicidad eterna, aunque ellos no fueran optimistas, esta vida tenía su fin, esta eternidad tendría su final feliz y no de soledad. «Sé que no estás lejos» pensé con más fuerza «sé que has escuchado todo esto», sonreí, «te llegara Edward, tenemos toda la vida».
-¿Acaso no es bueno saber ahora que puedes dibujar una sonrisa Al?- la voz de Rose me hizo olvidarme de mis pensamientos dirigidos a quien se transformaba día a día en mi hermano favorito.
-¡Claro!- sonreí –y la organización de mi boda las dibuja con mayor constancia- bese a Jazz y le susurre al oído que fuera tras Edward, si creía que al llegar a esta familia le había dejado el privilegio de sufrir su soledad, se encontraba muy equivocado.
-¿Continuaras tu historia de tus 8 años en Filadelfia?- comento Emmet mientras acomodaba los pies sobre la mesa de la sala de Esme.
-Si- les sonreí y voltee hacia la ventana. Esperaba que en cualquier momento mi prometido y Edward volvieran.
No supe mas de Niobe después de aquella visión hasta la fecha, no había tenido conocimiento alguno de ella. Sin embargo tras aquello la paz había vuelto a mi, comencé a disminuir en mi forma de atacar a las personas e intente establecer, sin embargo no lo lograba, me había vuelto introvertida, algo que definitivamente no era compatible conmigo, muy dentro de mí el arrepiento me carcomía día a día y la vida comenzaba a tener un sinsabor. No quería saber de nada ni de nadie. Me veía sin rumbo, sin una mano compañera. En muchas ocasiones estuve a punto de tomar lo poco que tenia y regresar con Charles, sin embargo no valía la pena volver con alguien de quien había huido, y también no quería jugar con mi destino y futuro, si Jasper ya se encontraba en mi camino, no tenia por que alejarlo. Así que comencé a buscar aquel restaurante donde lo conocería y cada día lluvioso aguardaba por él. Lo hice durante todo ese tiempo, hasta que una mañana apareció a quien tanto esperaba, a cambiarme y cambiarle la vida.
-Esos años de soledad me hicieron crecer, madurar y encontrarlos a ustedes- les sonreí Rose y Emmet –fue de lo mas extraño, una visión demasiado precisa para ser verdad, los vi a todos y cada uno de ustedes, sus nombres, este modus vivendi- sonreí de nuevo –creo que eso fue lo que me hizo comenzar a alimentarme por mi cuenta de esa manera-
-¿De tan fácil manera?- comento Rose impactada.
-No- de pronto se escucho nuevamente la voz de Edward bajar las escaleras junto a Jasper.
-¿Quieres terminar de contar esa parte?- le respondí mientras me acercaba a él y lo abrazaba con fuerza.
-Comenzó a disminuir sus cantidades de humanos y las complementaba con animales- me sonrió y se sentó a mi lado –no fue tan fácil volver a tomar tu autocontrol hermanita- todos nos inundamos en unas carcajadas.
-Prácticamente el resumen de su vida sin mí- continuo Jazz con su voz de broma.
Nos vimos nuevamente y comenzamos a realizar otras actividades. Jasper y Emmet salieron de nuevo a jugar fuerzas, Rose subió a mi habitación a acomodar el lio de ropa que había hecho con mi catarsis y el momento perfecto para que pudiera hablar con Edward acerca de mi experiencia de soledad y lo que había sentido y el momento había llegado, mi hermano favorito necesitaba saber que no estaba solo.
-Lo sé- me dijo interrumpiendo mis pensamientos –es solo que para mi no es tan sencillo como lo fue para ti, incluso tenemos una enorme diferencia con los años mi pequeña hermana- me sonrió mientras daba unas pequeñas palmadas en mis manos.
-Yo apenas había nacido cuando te transformaste, lo tengo presente- lo mire con seriedad –pero mi historia ha sido quizás tan trágica como la tuya y eso no me ha desmotivado ni desalentado ni un solo minuto de mi vida actual- pude ver como torcia sus labios en señal hasta cierto punto de afirmación y enojo.
-¡Llevo 60 años en soledad!- respondió con un suspiro –ni siquiera alguien de mi especie que no forma parte de mi familia ha podido convencerme-
-¿Te refieres a Tanya?- le sonreí y golpee con un codo.
-Y a Rosalie en su momento- me miro con y sonrió también.
-¡Hey! Yo en 41 años he vivido lo inimaginable- suspire profundo –si te dijera que he visto que hay alguien para ti en un futuro ¿me creerías?-
-Tus visiones siempre se basaran en mis decisiones y sabes que mi decisión hasta ahora es seguir odiando este estilo de vida en mis ratos de soledad-
-Así que es imposible quitarte un poco de ese estilo pesimista- lo mire dándome por perdida.
-En esta vida eterna nunca habrá imposibles- me golpeo de nuevo con el codo y se levanto –comprendo tu punto Alice y agradezco te molestes en querer ayudarme...- me sonrió –solo me limitare a escuchar tu historia pero no te prometo cambiar-
-Sabes que no tienes necesidad de escucharla, solo quiero que pienses que existe un cambio- me levante y lo abrace –lo difícil comenzó el día que nos transformamos en lo que somos hermano- le dije sin más y subí las escaleras a mi habitación.
-El humano tiene segura la muerte ¿cierto?- me respondió y pare en las escaleras.
-Y tu sabes que ni eso es seguro para nosotros- le sonreí y continúe mi camino.
Era increíble lo mucho que lo estima, de la misma forma que me costaba trabajo convencerlo. Su rostro triste, su vida sin sentido, me hacia recordar los años sola en Filadelfia y realmente deseaba ayudarlo, pero ¿Cómo ayudar a alguien que no se deje ayudar? Parecía como si le gustase estar sumergido en esa soledad, en esa necesidad de saber que nunca encontraría ni amaría a alguien. Cuando entre a mi habitación Rosalie se encontraba sentada en la cama terminando de doblar la última prenda.
-Nunca lo entenderá- me dijo sin más. La observe y me senté a su lado dando un enorme suspiro de frustración –es un ser insoportable, sin embargo tienen una conexión con cierta familiaridad extraña-
-¿Así que no has escuchado hablar?- la mire de reojo.
-La música, los libros y creo que ahora el estudio son sus modas, costuras y diseños- me miro y sonrió.
-¡Te entiendo!- le dije sin mas mientras me recostaba en la cama.
-Yo creo en lo que dices- me miro y se recostó a mi lado –nunca pensé que Emmet llegase a mi vida y me quitase un poco lo amargada y odiosa, aunque sea por momentos- ambas reímos a carcajadas –incluso creo que hasta la misma Esme tuvo su momento de soledad, como tu, como todos, aunque el de Edward se ha prologado-
-Porque él así lo ha querido- le dije en tono de reproche.
-Por que espera a que alguien lo ame con la intensidad que él ama, no por lo que es por fuera, sino por él- suspiro –descubrí toda es incompatibilidad de caracteres- me sonrió y se levanto de la cama –tenemos muchas cosas que preparar y poco tiempo para la boda ¿no crees?- me levante junto con ella y comenzamos a pensar en cómo adornar la casa. Faltaba poco para que Carlisle y Esme volvieran y el tiempo corría de igual manera para unirme mi vida por siempre con Jasper.
sábado 5 de diciembre de 2009
Error de calculo
Siempre y ha sido y será la peor noche de mi vida, dudo que exista o me suceda otra peor. En ese preciso momento la adrenalina y esa sensación de sentir la sangre humana recorrer cada parte de mi cuerpo me hizo estremecer. Era como si cada latido de su corazón hiciera latir el mío, si es que en algún momento mi corazón pudiera latir de nuevo. Su rostro más de satisfacción que de miedo o dolor me hacía pensar que realmente había actuado de la forma adecuada pero las consecuencias posteriores a eso ha sido lo que siempre he lamentado y de lo que quizás me lastime por siempre.
La tarde de aquel día nublado fue lenta, el segundero en el reloj parecía ir hacia atrás y no hacia delante. Cuando termino mi jornada me pare frente al lobby y la vi con esa sonrisa humana que tanto me reconfortaba en momentos de tristeza. Ella sabía que me había convencido y hasta ese momento ambas teníamos la esperanza de que todo saliera a la perfección.
-En la casa cuando termine tu jornada- me sonrió llena de satisfacción.
-Tienes días sin comer- me respondió. La observe de reojo y me mire en el primer espejo, estaba sedienta, ella lo sabía, mis ojos no brillaban del mismo color dorado de siempre, comenzaban a tomar una tonalidad más oscura, aunque no completamente negro. Camine firme pero temerosa, no tenía la menor idea de que haría, ni como pasarían las cosas. No quería mantenerla encerrada como Lizzie Park lo hacía con sus neófitos, tenía miedo de confiar en ella lo suficiente y dejarla libre. Había aprendido, con ella precisamente a estimar a los humanos lo necesario como para no querer lastimarlos en ningún momento.
Aquella noche el cielo nublado cubría la luna y las estrellas por completo. Estaba sentada en la sala de nuestro departamento, esperándola, solo podía escuchar el sonido de los segundos en nuestro reloj, la calle estaba silenciosa y por un momento solo sonaba el viento contra la ventana. Desde que abrió la puerta principal del edificio supe que era ella y mi visión viajando a Filadelfia me sorprendió de una forma impactante. Cuando volví en si ella estaba cerrando la puerta.
-¿Estas preparada?- se acerco a mí con cautela mientras acomodaba sus pertenencias en la mesita de entrada. La mire con tristeza y le sonreí.
-Nunca lo estaré- me pare en ese momento y toque con delicadeza su cuello mientras aspiraba el aroma de la sangre tibia corriendo por sus venas.
-Lo he visto- le dije mientras la abrazaba con fuerza –y no te pienso dejar-
-Puedo acompañarte y serte más útil si me transformas, no te estorbaría y no te causaría problemas- me sonrió.
-¿Qué será de mi amiga que me ayuda a controlar este instinto asesino que ahora quiere que utilice?-
-Ahí estará pero en otra forma-
Tome todas las fuerzas con las que contaba pero el olor de su sangre me hizo que perdiera la cordura, definitivamente tenia días sin alimentarme y aquello era una tentación intencional para mi apetito. La observe por última vez su rostro seguía dibujando aquella sonrisa con arrugas y sus ojos brillaban. Aspire profundo y el olor de aquel néctar prohibido me embargo por completo, la mire y me vi reflejada en sus ojos, era un rostro de alguien que no era yo.
Después de unos segundos de tener mis dientes clavados en su piel comencé a sentir como sus manos peleaban y su rostro no mostraba aquella hermosa sonrisa que me había dibujado en sus ultimo minutos como humana. ¿Qué estaba haciendo? Sabía que me encontraba en un error, sin embargo en vez de alejar su cuerpo del mío y soltarla, la acercaba cada vez mas y sentía la tibieza de aquel fluido color rojo entrar por todo mi cuerpo. Cuando por fin pude abrir los ojos y aquel éxtasis se alejo de mi cuerpo y mente me di cuenta que tenia frente a mí el cuerpo de quien más me había querido en el transcurso de 10 años. De mi amiga, de una parte fundamental de mi amiga. Sus ojos se encontraban en blanco y su cuerpo temblaba mientras sus gritos aturdían toda la habitación. La tome entre mis brazos y la lleve a la cama.
Abri las cortinas y aquel cielo estaba totalmente opuesto a lo que había visto, la luna brillaba con fuerza y las estrellas se podían ver por doquier, los gritos de Niobe habían pasado, sin embargo su cuerpo aun temblaba. Me encontraba aturdida y radiante a la vez, observaba a algunas personas pasear por las calles, me sentía otra, me había vuelto en ese momento otra persona. Ese deseo de cazar, al probar la sangre de Niobe había resurgido en mi ser, esa necesidad, como la que Ángela en algún momento me conto me controlaba. Así que apartir de ese momento comenzaba a convertirme en lo que tanto tiempo atrás me había costado trabajo evitar, con el simple hecho de probar con tanto fervor la sangre de los deliciosos humanos. Recordé aquella mirada que había visto reflejada en el rostro de Niobe y después la visión de Filadelfia y Jasper a mi lado en un restaurante una tarde nublosa llego con mucha mayor clarida. Un nuevo comienzo favorable, mi vida de esta manera, Niobe, todo parece manejarse perfecto.
Fueron días largos y tormentosos, ignoraba por completo el tiempo que necesitamos para transformarnos y no veía cambio alguno en Niobe, su cuerpo disminuía al temblar, sin embargo no veía que reaccionara como los neófitos que conocía con los Park, aquellos que en 3 días volvían en si como seres oscuros con una sed insaseable. Me aleje de la sociedad por 2 semanas. Hasta que una mañana Niobe dejo de temblar y respirar, pensé que el plan había resultado, que pronto abría sus ojos y se sentiría con una fuerza extraña, con una sed incontrolable, con la misma que me encontraba yo, esperaba el momento en abrazarnos como hermanas y cazar juntas, viajar juntas o pensar en lo que sucedería, sin embargo pasaron las horas y Niobe nunca volvió en si. Llena de temor, comencé a escribir una nota, primero una de suicidio por parte de ella, después de una de despedida mía, si la gente sabía de esto debían entender que yo había huido y Niobe había decidido quitarse la vida.
Tome todas mis pertenencias y la incinere lo más lejos que pude de aquella ciudad. Acaricie el rostro de Niobe al volver de aquel lugar donde nuevamente el fuego alejaba un pasado terrible, como en Waco con los Park. Pensé en Charles, que sería de su vida, me acurruque en una esquina del departamento y observe el cuerpo de Niobe postrado en la cama. Me había vuelto la asesina de mi mejor amiga y lo peor es que no podía enterrarla como debía. Tome el poco dinero que tenia y me aleje de ese pasado oscuro nuevamente. Bese su frente y la cubrí por completo con las sabanas. Le había fallado y eso era algo que me dejaría en la mente por siempre, porque yo no solo me había vuelto otra Alice, sino que era la Alice que había matado a su propia amiga.
viernes 4 de diciembre de 2009
Arrepentimientos
Acurrucada en el sillón y envuelta entre los brazos de Jasper, sentía la mirada de todos en mí para comenzar a hablar. Si en ese momento hubiera podido sentir la mente de Edward en mi cabeza hubiese sido demasiado, hurgando mis pensamientos sin querer hacerlo, podíamos observar como caminaba de pronto de un lado a otro, todos lo suponíamos, eran esos precisos momentos en que aquellas imágenes tormentosas acribillaban mis pensamientos y por consecuencia los suyos.
-Creo que lo más viable es que comiences desde el principio- comento Edward después de sentarse por quinta vez. -Yo puedo ayudarte cuando te sientas aturdida- me sonrió y torció los labios de una forma amable e incomoda a la vez. Lo observe y suspire profundo.
Viví con Niobe una década, llena de todas las emociones que cualquier individuo de nuestra raza no se podría imaginar. Éramos entrañables y bueno no era nada extraño que Niobe deseara ser lo que nosotros somos. Siempre tuvo necesidad de saber mas de lo que sus visiones no le permitían conocer de mi, quería conocer de Waco, de Collins, de todo, situación que yo no le permitía saber. Después de aquella noche trágica en que deje a Charles, había tenido visiones acerca de las personas con capa que habían ido a erradicar a los Park. Inclusive en una ocasión uno de nosotros se llego a hospedar a aquel lugar. Niobe se encontraba extasiada y yo preferí no asistir al trabajo durante la semana de su estadía. Me provocaban repulsión y un temor inexplicable. Eran sanguinarios, peor de lo que me imaginaba. Por un momento llegue a pensar que me vigilaban, que quizás temían que yo confesara lo que somos, no se violentar alguna de sus leyes, más que nada la más importante, sin embargo solo estuvieron un tiempo, en lo que “solucionaban” algún problema y no volvieron a aparecer.
Niobe para aquel entonces tenía 38 años, su rostro ya mostraba algunas arrugas al reír y sus relaciones amorosas no eran del todo buenas, era extraño para una mujer en aquella época el no querer formar familia y era extraño para un hombre de aquella época, encontrarse con una mujer como Niobe, así que prácticamente no duraban nada sus relaciones sentimentales. Desde hacía 5 años atrás Niobe me rondaba con la pregunta de que la transformara y yo siempre me negaba, no por el hecho de tener alguna visión donde todo fallara, sino porque me encantaba verla tan humana, con una oportunidad de vivir, de no ser eterna de no tener que sufrir lo que yo había sufrido por ser lo que soy.
-Los humanos en ocasiones suelen ser tan estúpidos- la voz llena de molestia se Rosalie se escucho alejarse del pasillo con aquella frase.
-Solo le trae recuerdos- dijo Emmet sin más, mientras se encogía de hombros y caminaba tras de ella. Esperamos unos minutos en lo que volvían, cuando observe el rostro serio de Rose.
-¿La convertiste?- por primera vez la mirada de Rose paso de ser una rostro serio y de ternura como me miraba antes, para transformarlo en una mirada severa, de molestia, de celos y enojo. Baje la mirada y afirme con la cabeza. -¡Eres increíble!- se levanto con furia. Si tú supieras lo que yo hubiese deseado. Se levanto y se poso frente a mí. Y por primera vez después de vivir un tiempo con los Cullen, conocieron esa parte de Alice que siempre se había en un bajo perfil. Me levante frente a ella y la mire con furia también, no pude controlar el tono de mi voz y respondí de la misma forma en la que ella me demandaba.
-En ocasiones Rose, quisiera haber tenido a una familia, como la que tu tuviste, para no sentirme sola y perdida, para no tener que matar por obligación, sino por simple enojo y venganza, como tú también lo hiciste, sabes Rose también hubiese querido saber quien enterró este veneno eterno en mi cuerpo, porque lo hizo y sobre todo porque me dejo así a la deriva- y de pronto y un enorme remanso de paz nos embargo, voltea a ver a Jasper y sin decir una sola palabra corrí de prisa a mi habitación.
Me senté en el borde de la cama y acomode las manos en mi rostro. ¿Qué había hecho? Recapacitaba y recordaba una y otra vez mis palabras frente a Rose, pero sobre todo la forma en que su rostro había cambiado de aspecto frente al mío y mis palabras. ¿Por qué Jasper no había actuado en el momento anticipado? ¿Por qué me había dejado gritarle y ofenderla? Comencé a caminar por todos lados hasta que me pare frente a mi closet, abrí la puerta y comencé a sacar con enojo toda la ropa, era extraño y gracioso que la moda fuera mi forma de catarsis, mientras aventaba ropa de un lado a otro escucho los tacones de Rose acercarse, y su olor, un fresco aroma floral.
-Es mi culpa, no es necesario que te desquites con tus prendas- mi reacción fue quizás la más inesperada, en cuanto termino aquella frase me voltee de prisa y la abrace.
-Eres mi hermana- le dije con voz triste –siempre lo serás y lamento haberte ofendido y haber dicho lo que dije, entiendo tu postura Rosalie pero necesito que tu también entiendas la mis-
-Oh Alice- me dijo mientras acomodaba mi cabello –claro que la entiendo, es solo que nunca entenderé por que los humanos toman esas posturas y por que quienes nos transforman lo hacen sin pensar en nosotros, ¿Eres feliz Alice, con lo que eres?- me solté de sus brazos y la mire, su mirada reflejaba tristeza y ausencia.
-Me sentí incompleta hasta que conocí a Jasper y ambos nos sentíamos completos e incompletos a la vez, hasta que los conocimos, aun teniendo a Emmet ¿añoras lo no que no tendrás Rose?- bajo la mirada y sonrió, mientras acomodaba las manos en su vientre. Puse las mías frente entrelazadas con las suyas.
-No es necesario que este aquí, puede ser alguien como nosotros- me miro y acaricio mi cabello, su sonrisa seguía llena de nostalgia.
-Nunca será lo mismo Al, no poder sentirlo, no tenerlo de bebe, nunca será lo mismo para los dos- ambas suspiramos y guardamos silencio un largo rato.
-Sera mejor que te deje terminar tu historia- me miro y sonrío –Esme y Carlisle llegaran en una semana ¿cierto?-
-Si- sonríe un momento –vayamos abajo, los chicos deben estar desesperados por saber que sucedió- ambas reímos.
-¿Qué sucederá con todo este desastre?- comento mientras caminábamos entre la ropa en el suelo.
-Lo levante más tarde- sonreí –recuerda que nosotros tenemos la misma cantidad de vida que de tiempo-.
Entre risas bajamos las escaleras, Edward leía un libro de medicina mientras Jasper y Emmet jugaban en la parte de fuera fuerzas con los brazos.
-¿Todo arreglado?- pregunto Edward mientras cerraba su libro y nos sonreía. Ambas lo miramos y afirmamos con la cabeza y la sonrisa en el rostro. Después de unos minutos Emmet y Jasper se acercaron y de nuevo estábamos reunidos en la sala.
Observaba para todos lados menos para los rostros de mis hermanos, la vergüenza y el arrepentimiento me invadía, me remordía la conciencia si es que seres como nosotros contábamos con ella, no sabía que decir, ni muchos menos por donde comenzar.
-Un mañana sin esperártelo- comento Edward mientras me miraba y sonría. Uní mis manos a las de Jazz, suspire profundo, observe de nuevo a Edward y comencé a relatar la historia. Una mañana sin esperármelo Niobe apareció en mi habitación, se sentó en la esquina de mi cama y me sonrío.
-He visto que te vas con él y que eres completamente feliz- la mire desconcertada y deje mis costuras a un lado
-¿De qué hablas?-
-Iras a Filadelfia y serás feliz Alice, solo que necesito que tu me dejes la felicidad que deseo-
-¿Ese es tu pretexto para decirme que te transforme? ¡Vamos Niobe! Te lo he dicho muchas veces, no estoy preparada para algo así y no quiero hacerlo-
-Lo harás, lo he visto y sé que lo veras tu también-
-No, no lo hare y fin de la discusión- me levante de prisa de la cama y hui de la habitación, no la vi en el transcurso del día.
Pensaba en todo momento en lo que hablaba de mí y mi futuro, sin embargo yo no había tenido ni una sola visión, probablemente porque las mías siempre habían sido inciertas y las de Niobe siempre o al menos el 90% de ellas se cumplía. Lo cual me ponía peor de humor y nervios, si ella había visto su transformación, era probable que yo la hiciera. No quería hacerle eso a mi mejor amiga, no tenia las fuerzas necesarias para volver a perder a alguien que durante 10 años se había vuelto fundamental en mi vida, no tenía la fuerza ni el conocimiento para saber qué hacer. Recordaba a Lizzie y los neófitos encadenados y temía hacer lo mismo con Niobe, encadenarla, intentar hacerla razonar, era una posición y una situación para la cual no estaba preparada. Temía mas por ella que por mí.
-¿La transformaste?- volvió a pregunte Rose.
-Si y nada salió como debió haber salido- me acurruque en los brazos de Jazz y todos volvimos a guardar silencio.
jueves 26 de noviembre de 2009
Antes que nada ...
¡MUCHAS MUCHAS MUCHAS GRACIAS!
Por seguirme, por leerme, por recomendarme, por dejarme recaditos en la cbox, por comentar en mis capitulos.
Para mi es una sensación bien linda ver que 34 personitas se interesan en lo que escribo y hablo sobre Alice y su personaje así que ... ¡GRACIAS!
Y bueno como ven casi no he actualizado y es que se me ha acabo el tiempo ... sin embargo ya tengo el proximo capitulo cosechandose y espero poder subirlos pronto, ahorita checo que subia 5 capitulos por mes y ojala Noviembre no se me acabe ... aunque creo que así fue jeje pero me dare un tiempesito y los mantendre al tanto, la ideas la tengo en la mente, solo me hace falta tiempo para escribirlas.
Incluso tengo miles de ideas navengando sobre la posición de Alice en toda la saga y bueno ... espero pueda escribir algo padre y compartirselos.
¡Gracias por la paciencia!
¡Gracias por el apoyo!
martes 17 de noviembre de 2009
Niobe Strabos
No pude evitar no quedarme callada ante las afirmaciones que aquella chica me decía. Me pregunto por Charles, solo baje la mirada y la desvié sin decir más. Se mantenía alejada de mí, quizás por precaución por que minutos antes me había confirmado que no la mataría y tenía razón. Su nombre era Niobe, tenía 28 años y siempre había contando con sus visiones. Todas ellas acertadas, nunca comprendimos durante los años de amistad el por que de sus visiones y como las de ella no se basaban en decisiones como las mías, simple y sencillamente se daban, surgían como si nada.
-¿Tienes miedo Alice?- me pregunto mientras se acercaba con calma a mi y acariciaba mi mano. La observe y no pude evitar hacer una sonrisa burlona.
-La que debería tener miedo aquí eres tú- respondí a la caricia amistosa de su mano. Me sonrió y se levanto. Caminaba con prisa de un lado a otro, como emocionada. Se paro frente a mi y sonrió.
-Cuando te observe- me dijo con calma mientras se ponía en cuclillas y se sostenía en mis manos –me dio miedo enterarme de lo que eras, sin embargo después vi que cazabas animales y nuestra amistad- se levanto nuevamente.
-¿Cómo sabias que vendría a Ohio?- le pregunte con duda. Se encogió de hombros negando. -¿Desde cuando…?- no pude finalizar la pregunta.
-Desde siempre me respondió con calma- y luego su semblante se vio con tristeza. –cuando vi que tenias lo mismo que yo me anime un poco, quizás podíamos cambiar algo de nosotras ¿no crees?-.
La mire con duda y tristeza a la vez. Era imposible cambiar lo que éramos, al menos nuestras visiones, sin embargo era alentador saber por un momento que no era la única que sufría por las consecuencias de no saber el por que llevábamos con nosotras un poder de ese tipo.
La amistad con Niobe era muy parecida a la que tenia con Ángela, justo en ese momento en el que me había alejado de la última persona a la que consideraba parte de mi familia necesitaba de alguien que me apoyara y Niobe se convirtió en ese apoyo. Solíamos hacer muchas cosas juntas, incluso gracias a ella conseguí mi trabajo en el hotel donde me quedaba. Con el paso del tiempo comencé a buscar trabajo en otros sitios donde podía enseñar costura y diseños y bueno la convivencia con los humanos la hice cada vez mas estrecha gracias a Niobe.
-Creo que ella fue parte fundamental de que mi forma “vegetariana” de vida se volviese un poco más sencilla, aunque no al grado de Carlisle, aun sufro al oler la deliciosa sangre humana- se podía escuchar las risas de todos.
-¿Qué sucedió con Niobe?- escuche la voz de Emmet mientras comenzaba a aventar de nuevo piedras en el lago. Suspire profundo y extravié la mirada.
-El amor de mi vida llego en una visión- mi mano se unió a la Jasper –Y ella también lo supo- sonreí con nostalgia.
-Sigo intentando comprender como es que puedes estar tan en contacto con ellos- comento Rose al aire, en su tono de voz se podía escuchar un aire de molestia y recelo. Me levante de aquel lugar y mire fijamente el lago. Todos se quedaron en silencio hasta que Edward se paró a mi lado y acomodo su mano alrededor de mi espalda, mientras susurraba a mi oído.
-No tuviste el valor necesario para ese experimento- lo mire y suspire profundo, sentía la necesidad de llorar y me frustraba el hecho de no poder derramar ni una sola lagrima. Voltee a verlos de nuevo.
-Existen personas Rose- le dije con tranquilidad mientras me acercaba a ella y acariciaba su cabello –que sueñan y desean ser eternos- comencé a negar con al cabeza –y existen algunos como nosotros que desean la mortalidad más que nada en este mundo-. Todos guardamos silencio durante unos minutos.
-¿Qué sucedió con Niobe?- pregunto de nuevo Emmet.
-Esta noche no Emmet- le dije sin más y comencé a correr de regreso a la casa.
El hablar del pasado con Niobe dolía mas que el hablar del pasado con Charles y los Park. Si bien Carlisle sabia la historia al igual que Jazz, me daba un poco de remordimiento y tristeza dejar entrever que aunque llevara mi dieta vegetariana y pudiese interactuar como si nada con los humanos, no dejaba de ser lo que era, una vampira. Y Niobe desde su visión de transformación lo supo. Podía decirse que éramos más que amigas, Niobe formo parte importante de mi vida, de mi familia que se fue quedando en el transcurso del tiempo y ella deseaba formar parte de mi familia de otra forma.
Entre a la habitación y comencé a coser de nuevo mi vestido, mientras intentaba borrar imágenes de mi mente, aquellas imágenes que me habían torturado un par de años antes de volver a huir de Ohio. Comencé a recordar a Niobe, las visiones, los encuentros y desencuentros. Me levante llena de adrenalina y comencé a caminar de un lado a otro hasta que la paz y calma comenzaron a irradiar y mi cuerpo poco a poco se volvió suave. Pude escuchar como Jazz se sentaba del otro lado de la puerta. Me acomode teniendo de espaldas la puerta en la misma forma que él estaba sentado con la excepción de que yo me encontraba dentro de la habitación.
-No eres la única que ha matado- comento sin mas mientras me llenaba de paz –no eres la única…-guardo silencio. Acomode mis manos tapando mi rostro.
-Me duele- le dije sin más.
-Déjame pasar y ayudarte como no lo pude hacer antes- su voz se escuchaba con tristeza. Abrí la puerta y de prisa se levanto mientras me rodeaba con sus brazos. Me acurruque en él y caminamos hacia la sala. Edward se levanto de pronto y alboroto mi cabello mientras me sonreía.
-Emmet lo lamenta Al- me dijo Rose mientras me invitaba a sentarme a su lado.
-¿Dónde se encuentra?- pregunte mientras observaba a mi alrededor.
-Prefirió dar una vuelta, no pensábamos que fueras a reaccionar así- Rose se encogió de hombros y me miro con ternura.
-No continuare la historia hasta que vuelva- le dije sin mas. –No debe sentirse mal, él solo tenia curiosidad y yo les dije que quería que supieran mi pasado- me acurruque en el asiento de la sala y esperamos a que Emmet volviera.
El resto de la noche se volvió mas larga de lo normal, incluso lo único que nos saco a todos de nuestros absortos pensamientos fue el reflejo de nuestra piel brillante a contra luz de los rayos solares. Hasta que escuchamos los pasos de Emmet en la parte superior de la casa. Rose se paro de prisa pero la detuve con la mano y comencé a negar con la cabeza. Subí con calma y toque a su habitación.
-¿Eres tu Rose?- pregunto con la voz tranquila.
-Soy Alice- abrí la puerta con calma y cuando entre mi sorpresa fue más grande de lo que pensaba.
-Se que es poco, quizás tonto e insuficiente pero yo y mi terquedad te pedimos disculpas- me sonrió y me abrió paso a la habitación. Durante toda la noche y madrugada en que Emmet había estado ausente, se había dedicado a recolectar mis flores favoritas, orquídeas y había realizado un ramillete para Jasper y un pequeño y muy detallado ramo para mi. Lo mire llena de emoción y lo abrace con fuerza.
-Emmet- le dije sin mas –no tenias que disculparte, entiendo tu posición como tu entiendes la mía y con esto …- lo mire con sorpresa -¿Cómo es posible que esto no lo haya previsto?- lo mire con una enorme sonrisa en el rostro mientras tomaba sus detalles.
-No lo se- se encogió de hombros y cerro al puerta. –No quiero que nadie se entere de esto- me dijo sin mas mientras me sonreía y observaba mi emoción –recuerda que mi imagen es de chico rudo y solo Rose sabe mi lado de ternura- lo golpee con calma y tome las cosas.
Mientras caminábamos a mi habitación para guardarlas, me indico la forma en que debía guardarlas para conservarlas bien para la boda.
-Quien pensaría todo esto de Emmet Cullen- comente mientras le daba un codazo en el estomago.
-Nadie debe pensarlo nunca- me indico con la voz ruda y mirada de broma amenazante.
-Entonces … charlamos, me rogaste y pediste disculpas y como tienes una hermana muy indulgente te he disculpado- lo mire mientras sonreía.
-Me agrada- me dijo sin más y comenzamos a caminar directo a la sala. El resto no pregunto nada, nos sentamos de nuevo. La historia debía continuar y estaba preparada para después de esto volver a la realidad y comenzar a vivir mi presente y pensar en mi futuro para toda la eternidad con el ser que tanto me ama.















